Fragmentos │Irving D. Yalom: El día que Nietzsche lloró

¿Cuánto me habré perdido en la vida sólo por dejar de mirar? ¿O por mirar sin ver? He reducido mis obligaciones a una sola: perpetuar mi libertad. Que llegue el día en que hombres y mujeres no se vean tiranizados por sus recíprocas debilidades. En solo unos minutos había pasado de la arrogancia a la modestia. ¡Qué fenómeno tan interesante! ¿Podría repetirlo? Encontrar auroras y doradas perspectivas, amar un alma plena y osada: “todos necesitamos eso”, pensó, “al menos una vez en la vida”. Se miró a los ojos: siempre podía encontrar la juventud allí. Los intérpretes siempre son insinceros; … Continúa leyendo Fragmentos │Irving D. Yalom: El día que Nietzsche lloró

Julio Cortázar │ Fragmento de Las babas del diablo

Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividadque debería enseñarse tempranamente a los niños, pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dos seguros. No se trata de estar acechando la mentira como cualquier reporter, y atrapar la estúpida silueta del personajón que sale del número 10 de Downing Street, pero de todas maneras cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento, de no perder ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en una vieja piedra, o la carrera trenzas al aire de una … Continúa leyendo Julio Cortázar │ Fragmento de Las babas del diablo

Cien años de soledad: fragmentos seleccionados │primera parte

Se reunían a conversar sin tregua, a repetirse durante horas y horas los mismos chistes, a complicar hasta los límites de la exasperación el cuento del gallo capón, que era un juego infinito en que el narrador preguntaba si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que sí, el narrador decía que no les había pedido que dijeran que sí, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que no, el narrador decía que no les había pedido que dijeran que no, sino que si querían que les … Continúa leyendo Cien años de soledad: fragmentos seleccionados │primera parte

La loca de la casa: fragmento

M. se equivocaba al creer que yo me había portado como una sinvergüenza y yo me equivocaba al pensar que M. era el hombre de mis sueños. Un ser maravilloso al que yo había perdido por mi nerviosismo y por mi torpeza. Intenté por todos los medios explicarle mi versión o que alguien se la explicara, pero ni mis cartas (traducidas al inglés por un profesional) ni mis intermediarios lograron llegar a él. Durante varias semanas me abrasé de desesperación por el malentendido. No podía soportar la idea de que Él, precisamente Él, El Hombre De Mi Vida, pensara de … Continúa leyendo La loca de la casa: fragmento

El hombre que fue Jueves: duelo filosófico

Fragmento de la novela El hombre que fue Jueves, de G. K. Chesterton La verdad es que valía la pena de oír hablar a Mr. Lucian Gregory –el poeta de los cabellos rojos– aun cuando sólo fuera para reírse de él. Disertaba el hombre sobre la patraña de la anarquía del arte y el arte de la anarquía, con tan impúdica jovialidad que –no siendo para mucho tiempo– tenía su encanto… Día memorable, para muchos, aunque sea por aquel crepúsculo turbador. Día de recordación para otros, porque entonces se presentó por vez primera el segundo poeta de Saffron Park. Por … Continúa leyendo El hombre que fue Jueves: duelo filosófico

Emily Brontë: Cumbres borrascosas

¿Ves esas arrugas que tienes entre los ojos, y esas espesas cejas que se contraen en lugar de arquearse, y esos dos negros demonios que jamás abren francamente sus ventanas, sino que centellean bajo ellas corridas, como si fueran espías de Satanás? Proponte y esfuérzate en suavizar esas arrugas, levantar esos párpados sin temor y convertir esos demonios en dos ángeles que vean siempre amigos en dondequiera que no haya enemigos indudables. No adoptes ese aspecto de perro cerril, que parece justificar la justicia de los puntapiés que recibe y que odia a todos tanto como al que le maltratara. … Continúa leyendo Emily Brontë: Cumbres borrascosas